Fotógrafa, robo almas. Sobre todo desde el foso.

lunes, 15 de agosto de 2011

Estilos

Metallica. No es lo mismo, pero...

De entre todos los tipos de Rock existente, para fotografiar, y para otras cosas, me quedo con el Heavy clásico. Poseen un exacto conocimiento del valor de la imagen, con lo que siempre disponen de grandes cañones de luz y de un surtido repertorio de poses y expresiones muy jugosas de cazar. Saxon serían un gran ejemplo de ello. Siempre dan espectáculo, acuden a la llamada del objetivo, son EL show. Otro que era maravilloso, descanse en paz, fue el gran DIO. No sólo entregaba grandes imágenes a los fotógrafos acreditados, sino que, cada vez que veía una cámara, posaba para ella, en mitad del concierto, sin dejar de interpretar. Un grande.

domingo, 12 de junio de 2011

La vida en lugares pequeños

Otra faceta que no hemos tocado es la de fotografiar en salas pequeñas. No hay foso, con lo que hay que llegar con tiempo y coger sitio delante. Una petición: si estáis viendo un concierto y llega un fotógrafo rezagado y os pide amablemente que le dejéis echar un par de fotos, que se va en seguida, si queréis, sólo si queréis, estaría bien que le dejarais trabajar. Ahora bien, si aparece empujando y enarbolando su cámara como si fuera un pase VIP, exigiendo hueco, por favor, eliminadlo. Es esa gente la que nos da mala prensa y predispone al público en nuestra contra. ¡Y con razón!
Pues bien, el contacto con los músicos en las salas pequeñas es aún más íntimo. Permite, siempre dependiendo de la luz, nuestra gran aliada o enemiga, obtener matices especiales de su actuación, expresiones de complicidad con el público que muy difícilmente aparecen en un macroconcierto. Uno de los conciertos que más me ha gustado fotografiar fue el de Imelda May en la pequeñísima Moby Dick. Nunca más esta artista actuará, me temo, en un local tan íntimo. Nunca más obtendré imágenes como la de aquel día, tan cálidas y plenas de pasión.

martes, 3 de mayo de 2011

Momentos Estelares (II)

Continuamos con la recuperación de aquellos momentos por los que no podemos, ni queremos, abandonar esta profesión. Momentos especiales, decíamos en la entrada anterior. Como especial resulta también cuando uno de los tres temas que fotografías es uno de tus favoritos. Estás allí, mucho más cerca de los músicos que cualquiera del público, a través del visor de la cámara lo ves incluso con mayor nitidez, y está sonando una canción que ha sido importante para ti, que vives en intensidad… piel de gallina, corazón a mil y nudo en la garganta. A menudo, grito incontrolado. Mis compañeros no suelen bailar en el fosos, deben considerarlo poco profesional. Yo no puedo evitarlo: fotografío, canto y bailo a la vez. Eh, si alguna vez veis a una tía loca haciendo todo esto, ¡soy yo!
Algo así sucedió en el concierto de Metallica en el Electric Weekend. Comenzaron con “The Creeping Death”, uno de mis temas favoritos de mi disco favorito, ¿cómo no iba a volverme loca?

domingo, 10 de abril de 2011

Momentos Estelares (I)

Yo estuve allí
Tengo memoria de pez, tal vez por eso siempre me interesó la fotografía, como medio, quizás, de retener esos momentos que inevitablemente se escapaban de mis recuerdos. Cualquier concierto produce un gran estallido de adrenalina, mayor, lógicamente, cuanta mayor pompa lo rodee. Por ejemplo, al entrar en el foso en el concierto de los Stones nos advirtieron “daos la vuelta y mirad al público durante dos minutos antes de volveros”. ¿La razón? No, como pensamos, una manía de estrellitas: el concierto comenzaba con un brutal estallido de pirotecnia; querían evitar que nos quemáramos o quedáramos ciegos. Bestial, ¿verdad?

sábado, 12 de marzo de 2011

The Creepshow - Sarah Sin

Esta foto, publicada en el número 279 de la Revista Ruta 66, con la cual, como ya sabéis, colaboro desde los comienzos de su Nueva Era, sencillamente me encanta. La sala Wurlitzer Ballroom donde se celebró el concierto de The Creepshow, divertidísimo combo de rockabilly en su versión más poppie y festivalera, es, para aquellos que no la conozcáis, estrecha, pequeña y mal iluminada. Un infierno para los fotógrafos. Más aún cuando la frontwoman a la que tratas de retratar es una puta pulga que no para de saltar, retorcerse, despistando al pobre autofoco, mareado ya por la falta de contraste. Enfoque manual ni pensarlo, casi imposible. Así que hay que recurrir al siempre socorrido pero peligroso flash de relleno. En este caso todo se confabuló para lograr lo buscado: un pequeño destello de un foquito aislado me permitió enfocar el divertido gesto de la cantante, justo entonces me eché para atrás para reencuadrar, justo entonces ella se echó literalmente encima de otro fotógrafo junto al cual me hallaba codo con codo y le plantó su middle finger en el objetivo. Él no pudo captarla. Yo sí, e incluso aprovecharme de su flash de relleno. Para estas pequeñas joyas es imprescindible, claro está, contar con un buen angular. Ahora que me he deshecho del mío en pro de una mayor cercanía, me arrepiento como una cosaca. En fin, más adelante...