Fotógrafa, robo almas. Sobre todo desde el foso.

lunes, 15 de abril de 2013

Cambios

Cambiar de ciudad te permite contemplar el mundo como lo haría un recién nacido: con ojos nuevos, con una emoción ingenua, un auténtico deseo de conocer y experimentar todo lo que este Universo tiene para ofrecernos. Por ello, salir a pasear se convierte, al mismo tiempo, en una excusa para descubrir.
Y hay que reconocer que soy afortunada: he venido a parar a uno de los rincones más extraordinarios del planeta.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Tipos de Fotógrafos (1): El Fotógrafo VIP

Con todo lo que llevo contado en este blog, parecería que la vida del fotógrafo de conciertos es un jardín de rosas, un paraíso de sexo, drogas y estrellas del Rock del que formamos parte privilegiada como espectadores intangibles y necesarios. En parte es cierto: los millones de euros acumulados en nuestras siempre rebosantes cuentas corrientes darían fe de que estamos en esto por el dinero, si no fuera porque es evidente que el especialísimo trato que recibimos por parte de los empresarios del ramo nos compensa de las, por otro lado insignificantes, molestias de la vida en el foso.
A veces es un campo de batalla
Pero, ay de nosotros, pobres infelices, una plaga ha venido a perturbar nuestra hasta ahora idílica existencia: el fotógrafo VIP. Sí, amigos, nuestro gran Némesis no es el molesto blogger que, desconocedor de los códigos del foso, se afana por lograr algo publicable con su compacta y sus nulos conocimientos de fotografía (por otro lado, muchos fuimos él, así que recomendaría a mis compañeros la misma paciencia que con un conductor que lleve la "L". Se le pita, pero más por asustarlo que por echarlo de la carretera). Tampoco lo es el promotor desalmado que prefiere arriesgar nuestra integridad, y de paso la del público asistente, negándose a pagar el suplemento que ciertas salas exigen por las vallas de seguridad que conforman el foso y la oportuna separación del escenario. Ni tan siquiera el artista descastado que permite que en los tres temas escasos en los que se nos permite graciosamente ejercer nuestra profesión (por la cual hemos de dar gracias todos los días, que eso de trabajar en algo que nos gusta es de muy mal gusto) la iluminación sea la equivalente a un par de velitas de tanatorio, para proceder a contaminar lumínicamente toda la provincia en cuanto somos expulsados del recinto... No, nuestro final ha llegado de la mano de la moda
El fotógrafo VIP se ha dado cuenta del fascinante halo de autenticidad que nos rodea. Ha comprendido que el sudoroso hedor que expelemos no es una consecuencia de las cientos de horas bajo el sol abrasador mezclado con polvo y bocadillos rancios que conforman nuestra dieta en los festivales, sino que se trata del aroma del éxito social. Nuestras barrigotas, ojeras y la calvicie de muchos son hermosos adornos conquistados en la cima de lo cool en lugar del producto de noches sin dormir y desvaríos de mentes perturbadas. Y, de todas formas, quién se fija en esas menudencias: poseen una triple A, ese objeto mítico que algunos hemos logrado acariciar con la yema de los dedos y que equivaldría a la llave del paraíso que otorgaban a los jóvenes luchadores en la Guerra Santa: Access All Areas. El acceso al primer mundo. La diferencia entre ser y estar, entre sobrevivir malamente y... lo que sea que hagan ellos, supongo que retozar entre nubes de fresca colonia con cientos de esclavos alrededor.
De su labor como fotógrafos, no vamos a hablar. El fotógrafo VIP, al igual que no necesita currarse las acreditaciones, mantener una reputación de seriedad, trabajar duro y aprender día a día, no necesita saber de fotografía: le basta con haber salido en televisión, haber protagonizado alguna portada o poseer una tienda de ropa para hipsters para dominar como nadie cualquier profesión. Incluyendo la nuestra que, como queda demostrado, no es para patanes como nosotros.

jueves, 17 de mayo de 2012

Metal God

Rob Halford, de Judas Priest - Metal God
Fotografiar a los mejores es siempre un placer. Cuando estos músicos, además, saben apreciar la parte estética del espectáculo, proporcionando buenas luces, gran show y vestuario ad hoc, miel sobre hojuelas. Si, además, es el grande, grandérrimo Rob Halford, el Metal God en persona... da lo mismo todo lo demás. La ocasión lo merece. ¡Un brindis por él!

miércoles, 15 de febrero de 2012

The Last Vegas


Un ejemplo más de aquello tan manido entre la chusma rockera de "yo los vi cuando merecían la pena", tópico repetido ad nauseum la mayor parte de las veces sin justificación alguna, más allá del deseo de sentirse diferenciado de la gran masa aborregada que acude a los conciertos al dictado de los mass media. Pero que no siempre es mera palabrería. 
The Last Vegas, de futuras rock stars a secundones voluntarios

Como en el caso que nos ocupa. Una banda con una más que sólida base, un comienzo prometedor y una puesta en escena ciertamente brillante que no ha sabido ver la necesidad de mantener un cierto nivel para resultar creíbles o de evolucionar para no pasar de brillantes primerizos a tristes parodias de sí mismos. Una lástima, porque aquellos primeros conciertos en la sala Gruta77 fueron memorables.

viernes, 13 de enero de 2012

Fotos y diversión

Ktulu
Hear The Call...
Comienza otro año y, para no variar, las buenas intenciones intentan no darse de bruces con la realidad demasiado pronto. Por ahora vamos cumpliendo lo que nos propusimos desde un principio: divertirnos. Porque no sólo de fosos vive una, en la entrega de hoy os traigo una pequeña broma visual.
Es cierto; nadie me la pidió, no es un encargo y dudo mucho de que vaya a obtener el menor beneficio económico de ello. Pero me gusta, nos gusta, trastear en el Photoshop, tergiversar la realidad, deformarla a nuestro antojo sin la menor pretensión ni social, ni artística ni - sería absurdo - pecuniaria. Así, es absurdo, pero nuestro tiempo libre lo pasamos haciendo exactamente lo mismo que en el que dedicamos al trabajo. ¿Enfermedad, obsesión, adicción? Simple y llana diversión.